Guía

Persiana atascada o cinta rota: cómo cambiar la cinta y qué hacer

Una persiana que se queda a medias, que baja torcida o que no sube por mucho que tires es una de las averías más habituales en las casas de Madrid. Casi siempre tiene una causa concreta y fácil de reconocer. Esta guía te ayuda a averiguar cuál es, qué puedes comprobar tú sin riesgo y cuándo conviene llamar a un profesional.

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Antes de nada: no la fuerces

Tirar con fuerza de la cinta o empujar las lamas suele convertir una avería pequeña en una grande: la cinta se rompe, el recogedor se suelta de la pared o las lamas se doblan y ya no vuelven a entrar en la guía.

Si la persiana se ha quedado a medio bajar, no pongas las manos ni metas objetos debajo. Una persiana descolgada puede caer de golpe. Si es eléctrica, deja de pulsar el interruptor: el motor tiene una protección que lo para cuando se calienta.

Si la cinta se ha roto: cómo cambiar la cinta de la persiana

En una persiana manual, la cinta baja desde el cajón de arriba hasta el recogedor, la cajita empotrada en la pared junto a la ventana. Dentro tiene un muelle que enrolla la cinta.

Cambiar la cinta, paso a paso: baja la persiana del todo, abre la tapa del recogedor y suelta la cinta vieja sujetando el muelle, que está en tensión. Después abre el registro del cajón, desengancha la cinta de la polea y engancha la nueva, del mismo ancho que la anterior (suele ser de 18 o 22 mm). Dale unas vueltas en la polea, pásala hasta el recogedor y engánchala con el muelle tensado. Si el muelle se suelta o el cajón no tiene registro por dentro, mejor que lo haga un profesional.

  • Si la cinta está deshilachada o se ha partido, hay que cambiarla. Una cinta gastada acaba rompiéndose con la persiana subida, y entonces cae de golpe.
  • Si la cinta sale floja y no vuelve a enrollarse, lo más probable es que el muelle del recogedor se haya roto o soltado. Se cambia el recogedor entero.
  • Si la cinta está bien pero cuesta mucho tirar, el problema suele estar en las guías o en el eje, no en la cinta.

Si está torcida o se ha salido de las guías

Las guías son los carriles laterales por los que bajan las lamas. Cuando una lama se rompe, se desplaza o se sale de la guía, la persiana baja inclinada o se queda trabada en un lado.

  • Mira las guías desde dentro y desde fuera: hojas, polvo acumulado o un tope suelto bastan para frenarla.
  • Límpialas con un cepillo y un paño húmedo. Si rozan, un poco de silicona en spray ayuda; evita el aceite y la grasa, que atrapan el polvo.
  • Si una lama está rota o atravesada, no la empujes hacia dentro. Hay que desmontar la persiana desde el cajón para sustituirla.

Si se ha descolgado o hace ruido dentro del cajón

La primera lama está unida al eje del cajón con unas cintas o flejes. Si se sueltan, la persiana entera se descuelga: la cinta gira pero la persiana no sube, o cae hasta abajo de golpe.

Un chasquido o un roce metálico al subir suele indicar un rodamiento o una polea del eje gastados. En ambos casos hay que abrir el cajón por dentro, a veces subido a una escalera junto a la ventana. Si no te sientes seguro trabajando en altura, es mejor dejarlo a un profesional.

Si es eléctrica y no responde

  • Comprueba que hay corriente: prueba otra persiana o un enchufe de la misma habitación, y mira si ha saltado algún interruptor del cuadro.
  • Si usa mando, cambia las pilas y acércate al motor.
  • Si el motor zumba pero la persiana no se mueve, o se paró después de subir y bajar varias veces, espera unos veinte minutos a que se enfríe y vuelve a probar.
  • Si sube pero no llega arriba, o no para donde debería, los finales de carrera del motor están desajustados. Se regulan con la persiana desmontada o con el mando de programación del fabricante.

Cuándo llamar a un profesional

Cambiar una cinta o un recogedor, sustituir lamas, volver a colgar la persiana en el eje, cambiar un rodamiento o revisar un motor son trabajos pequeños que solemos hacer en una sola visita. Si nos envías fotos de la persiana, del recogedor y, si puedes, del cajón abierto, te damos presupuesto sin compromiso.

Antes de llamar, revisa tu seguro del hogar: algunas pólizas incluyen un servicio de manitas con horas al año que puede cubrir este tipo de arreglos. Y si vives de alquiler, quién paga depende de si la avería viene del uso diario o del desgaste de la instalación; lo explicamos en la guía ¿Quién paga las reparaciones?.

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